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La tenacidad, ¿nace o se hace?

Los estudios demuestran que la resistencia emocional se puede aprender. Aumenta tu determinación desde ya.

La tenacidad, ¿nace o se hace?

Un amigo y tú os habéis puesto de acuerdo para completar un programa de entrenamiento de 30 días. Te has estado levantando temprano para completar tus sesiones e incluso te has escabullido a la hora de la comida para salir a trotar. En cambio, tu compañero de entrenamiento lleva una semana sin hacer nada. ¿Qué está pasando?

Puede que no sea una cuestión de motivación en sí misma, sino de tenacidad, y es que hay una diferencia.

Por tenacidad se entiende la capacidad de perseguir un objetivo sin aflojar en el empeño, ya sea una sesión de entrenamiento o un ajuste de nivel, incluso si es algo incómodo o todo un reto, tal como explica Alexandra Touroutoglou, profesora adjunta de Neurología en la Escuela de Medicina Harvard. Touroutoglou dirigió recientemente un estudio sobre el cerebro humano y animal para aprender más sobre este rasgo y descubrir por qué algunos de nosotros (yoguis o adictos al cross-training capaces de entrenar los siete días de la semana) somos más tenaces mientras que otras personas son más propensas a saltarse una sesión.

Para empezar, debes saber que las tareas difíciles, como el ejercicio, activan un centro neural llamado córtex del cíngulo anterior (o CCA), y algunas personas lo tienen naturalmente más desarrollado. Un CCA altamente funcional puede predecir las demandas físicas de una tarea para, a continuación, recurrir eficazmente a los recursos energéticos del organismo necesarios para afrontarla. Por otro lado, un CCA poco funcional podría sobrestimar el trabajo involucrado (coste) y subestimar la recompensa (beneficio).

Lo más emocionante es que el equipo de Touroutoglou ha descubierto que, al igual que los músculos, la tenacidad se puede entrenar. "Si aumentas la capacidad de tu CCA aumentarás, a su vez, la tenacidad", explica. En resumen, cuanto mejor puedas juzgar el esfuerzo requerido para completar una actividad, más llevadera se volverá, por lo que será mucho más probable que la completes.

"Por tenacidad se entiende la capacidad de perseguir un objetivo sin aflojar en el empeño, ya sea una sesión de entrenamiento o un ajuste de nivel, incluso si es algo incómodo o todo un reto".

Alexandra Touroutoglou, profesora adjunta de Neurología en la Escuela de Medicina Harvard

La tenacidad, ¿nace o se hace?

La práctica hace la persistencia

Volverse tenaz puede resultar sorprendentemente sencillo. Según los expertos, todo se reduce a simplificar una tarea, hacerla y repetirla varias veces. A continuación, te mostramos cómo comenzar.

  1. Fíjate unos objetivos específicos y haz un seguimiento.
    "Es importante tener una imagen clara de lo que quieres conseguir; de lo contrario irás a la deriva", explica Nicole Gabana, directora de Psicología deportiva de la Universidad de Massachusetts Amherst. Esos objetivos deben ser desafiantes pero alcanzables. Trabajar por algo poco probable de conseguir, o lo que es peor, imposible, solo contribuye a aumentar la frustración, lo que termina por ahogar la perseverancia necesaria para lograr cualquier objetivo. Anota tus objetivos, tanto los menos exigentes a corto plazo como los más ambiciosos (planes más grandes o a más largo plazo que te sacan de tu zona de confort) y haz un seguimiento a lo largo de todo el proceso.

    DDigamos que tu meta más ambiciosa es completar un duatlón (una carrera en la que se corre, se pedalea y se vuelve a correr) en seis meses. Tal vez sea todo un reto porque apenas has practicado ciclismo de carretera, pero puedes hacerlo porque corres como nadie y te encantan tus clases de ciclo indoor. Divide este objetivo en hitos más pequeños que irás alcanzando cada semana y mes: kilómetros que cubrir, horas que dormir o ejercicios con rodillos de espuma. Estas pequeñas metas son los peldaños que te conducirán a tu principal objetivo. Prueba a usar una aplicación como la Nike Run Club App o a anotar todo lo que has conseguido en un calendario para disponer de un recordatorio visual de todo tu progreso que evitará que quieras tirar la toalla.
  2. Fíjate una rutina.
    Programa tus sesiones de entrenamiento a la misma hora siempre que puedas, pon tu despertador para levantarte a la misma hora (no vale remolonear) y bebe agua tan pronto como salgas de la cama: todo esto te ayudará a ser más constante. "Cada vez que te obligas a hacer algo una y otra vez, tu cuerpo se adapta", explica Patricia Deuster, directora del Consortium for Health and Military Performance en el departamento de Medicina Militar y de Emergencia de la Uniformed Services University. "Al hacerlo, desarrollarás nuevas vías neuronales, como si estuvieras aprendiendo a tocar el violín".

    Tener el hábito hace que el trabajo duro sea mucho más fácil; reduce el nivel de dificultad del reto. Si para empezar te cuesta crear un hábito, esfuérzate un poco cada día. Cada vez que lo hagas, estarás dando un paso en el camino correcto.
  3. Anímate.
    ¿Qué mensaje te envías sobre tu capacidad para reducir el consumo de azúcar o completar ese duatlón? "Es difícil romper algunas de las tendencias psicológicas que ya tenemos establecidas", explica Gabana. "Ese es uno de los mayores desafíos: cómo ser más consciente de los pensamientos que tienes y cómo afectan a tu comportamiento, emociones e interacciones".

    La gente más tenaz persigue un objetivo no porque no crea que lo pueden conseguir, sino para demostrar que sí pueden conseguirlo. Por lo tanto, asegúrate de que tus pensamientos se ajustan a las metas que quieres alcanzar. Sustituye pensamientos como "No tengo fuerza de voluntad" o "Corro fatal" por otros como "Soy más fuerte de lo que pienso". A medida que cumples tus objetivos, esto debería resultarte mucho más fácil.
  4. Visualízate.
    Digamos que le tienes miedo a esa carrera larga que has planeado para este fin de semana. Si tu CCA se está rebelando, visualízate cumpliendo tu objetivo. Los estudios demuestran que de esa manera aumentas tu confianza y te preparas mentalmente para esforzarte, haciendo que te sea mucho más fácil lograr lo que quieres.

    Es probable que, al final, la carrera no te cueste tanto como pensabas. ¿Y si resulta que ha sido durísima? Al menos la habrás hecho, y a eso lo llamamos tenacidad.

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