Ultrafly Dispatch

Vinimos en busca de la altitud europea. Los Ultrafly, nuestros cómplices implacables, ya nos susurraban antes del amanecer. Decían que querían piedras, sudor y velocidad. Nos amarramos bien las agujetas y sonreímos. Con la seguridad de nuestras suelas Vibram, nos adentramos en el desconocido terreno alpino.

Los íbices nos observaban desde el acantilado, como pequeños sheriffs con cuernos cuestionando nuestras decisiones. Creían que no deberíamos estar aquí. Los Ultrafly no estaban de acuerdo.

Se abrían paso entre pedregales verticales y mordían rocas con una devoción obsesiva. Su placa de carbono dividida se doblaba sobre raíces y rocas que parecían burlarse con el deseo de vernos tropezar. Pero llegamos lejos y rápido, pasando por pequeños remansos de civilización en camino hacia un terreno aún más extraño.

Cuando regresamos al valle, los tenis estaban salpicados de barro y llenos de una satisfacción que sólo viene de obtener el primer lugar.

De vuelta en el campamento base, los Ultrafly, emocionados por el día, murmuraron: "Volvamos a hacerlo mañana". Por supuesto, dijimos que sí.

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Vinimos en busca de la altitud europea. Los Ultrafly, nuestros cómplices implacables, ya nos susurraban antes del amanecer. Decían que querían piedras, sudor y velocidad. Nos amarramos bien las agujetas y sonreímos. Con la seguridad de nuestras suelas Vibram, nos adentramos en el desconocido terreno alpino.

Los íbices nos observaban desde el acantilado, como pequeños sheriffs con cuernos cuestionando nuestras decisiones. Creían que no deberíamos estar aquí. Los Ultrafly no estaban de acuerdo.

Se abrían paso entre pedregales verticales y mordían rocas con una devoción obsesiva. Su placa de carbono dividida se doblaba sobre raíces y rocas que parecían burlarse con el deseo de vernos tropezar. Pero llegamos lejos y rápido, pasando por pequeños remansos de civilización en camino hacia un terreno aún más extraño.

Cuando regresamos al valle, los tenis estaban salpicados de barro y llenos de una satisfacción que sólo viene de obtener el primer lugar.

De vuelta en el campamento base, los Ultrafly, emocionados por el día, murmuraron: "Volvamos a hacerlo mañana". Por supuesto, dijimos que sí.

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