Informe de campo: ACG Pegasus Trail en Joshua Tree
Tuvimos que detenernos, tambaleantes y con las manos en las rodillas. El sol de Joshua Tree no nos había dado tregua ni un instante, mientras el sudor que nos bajaba por las pantorrillas convertía la arena en lodo. Sin duda, un día muy divertido.
El laboratorio nos envió aquí con un objetivo claro: correr por distintos terrenos. Los nuevos tenis contaban con una suela de goma implacable hecha para arrasar en cualquier superficie, y se notaba. Empezamos a un ritmo regular sobre asfalto antes de lanzarnos sin reservas al desierto, avanzando por entre cactus y arbustos hasta al anochecer.
Informe de campo: ACG Pegasus Trail en Joshua Tree
Tuvimos que detenernos, tambaleantes y con las manos en las rodillas. El sol de Joshua Tree no nos había dado tregua ni un instante, mientras el sudor que nos bajaba por las pantorrillas convertía la arena en lodo. Sin duda, un día muy divertido.
El laboratorio nos envió aquí con un objetivo claro: correr por distintos terrenos. Los nuevos tenis contaban con una suela de goma implacable hecha para arrasar en cualquier superficie, y se notaba. Empezamos a un ritmo regular sobre asfalto antes de lanzarnos sin reservas al desierto, avanzando por entre cactus y arbustos hasta al anochecer.
La verdad es que nada se nos presentó como un gran desafío. Los ACG Pegasus Trail arrasaban sin importar el terreno. Recorrimos caminos polvorientos a toda velocidad, senderos de tierra compacta e incluso trepamos rocas del tamaño de automóviles, y los tenis seguían como si nada. Y nosotros, por supuesto, felices.
La verdad es que nada se nos presentó como un gran desafío. Los ACG Pegasus Trail arrasaban sin importar el terreno. Recorrimos caminos polvorientos a toda velocidad, senderos de tierra compacta e incluso trepamos rocas del tamaño de automóviles, y los tenis seguían como si nada. Y nosotros, por supuesto, felices.
En algún punto de la aventura, llegamos a una morada deshabitada en el desierto, un domo geodésico que solo resguardaba la sombra. Buena ubicación, vista grandiosa, muy buena para caminar. Pero no era lo que buscábamos.

En algún punto de la aventura, llegamos a una morada deshabitada en el desierto, un domo geodésico que solo resguardaba la sombra. Buena ubicación, vista grandiosa, muy buena para caminar. Pero no era lo que buscábamos.

Ya casi terminaba el día, y el cielo nos brindaba todo un espectáculo. Reflejos rojizos que el atardecer esparcía por un cielo infinito, como una deidad traviesa que brincaba de meseta en meseta por el desierto rumbo a su lecho bajo el horizonte. El laboratorio confirmó que recibieron nuestros datos. Todo había salido bien.
Nuestra hambre de aventura se había saciado de momento, pero sabíamos que regresaría pronto.
Ya casi terminaba el día, y el cielo nos brindaba todo un espectáculo. Reflejos rojizos que el atardecer esparcía por un cielo infinito, como una deidad traviesa que brincaba de meseta en meseta por el desierto rumbo a su lecho bajo el horizonte. El laboratorio confirmó que recibieron nuestros datos. Todo había salido bien.
Nuestra hambre de aventura se había saciado de momento, pero sabíamos que regresaría pronto.