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Ekin Bernay

All For 1

El movimiento lo cura todo

Ekin Bernay es una bailarina y psicoterapeuta turca que se sirve de la danza y el movimiento para hacer su trabajo. Ekin, que pasó a ser atleta de Nike a los 18, ha actuado por todo el mundo y ha emprendido el viaje del autodescubrimiento a través del movimiento. Ahora, quiere hablar al mundo y, en especial, a quienes más lo necesitan, del poder curativo de la danza.

Ekin Bernay empezó a bailar a los 9 años, cuando se apuntó a ballet y jazz en Ankara. "En el primer año de clases, ya soñaba con ser una bailarina famosa", nos cuenta. "Pero creo que nadie se dio cuenta de que tenía posibilidades hasta que hice mi primer solo en un musical al año siguiente. Sabía que me movía de una forma diferente. Cuando lo hacía, me sentía totalmente poderosa".

Tan solo 8 años después, el sueño de la infancia de Ekin empezó a tomar forma. Junto a otras cuatro jóvenes dediferentes partes del mundo, ganó la competición Dance to LA de Nike. "Fue algo mágico", recuerda. "Descubrí que tenía el poder de contar mi historia a escala mundial". Y la cosa no acabó ahí: esta competición no fue solo un mérito más para su currículum. Gracias a ella, Nike la fichó para ser una de sus atletas con tan solo 18 años.

El poder de Ekin brilló en todas sus actuaciones por todo el mundo. Pero, para ella, la danza siempre ha sido mucho más que un espectáculo. Era una necesidad y una oportunidad para conocerse y recuperarse de los baches emocionales. Y, al final, esta idea fue lo que condujo su carrera hacia el mundo la terapia basada en la danza. "Hubo un tiempo en el que dejé de bailar y no conseguía expresar de ninguna forma lo que expresaba con mis movimientos. Creo que pasé por una depresión en aquella época", nos dice. "Sabía que quería hacer algo que me sirviera de ayuda a mí y a otras personas. Y usar mi trabajo para entretener no me bastaba".

Así que se puso manos a la obra y, ahora, es bailarina y psicoterapeuta de movimiento totalmente cualificada. Trabaja a caballo entre Estambul y Londres. En el ámbito clínico, trabaja en un centro de salud mental para adultos, donde hace terapias grupales para los ingresados con mayores necesidades. Las sesiones, como era de esperar, están repletas de movimiento y, casi siempre, de música. Aunque también hay muchos ejercicios centrados en hablar, compartir historias y conectar con los demás.

"Sabía que quería hacer algo que me sirviera de ayuda a mí y a otras personas. Y usar mi trabajo para entretener no me bastaba".

Ekin Bernay

Profesora de danza

Ekin también ha trabajado con niños refugiados en diferentes partes de Turquía, haciendo talleres con International Medical Corps en Estambul, Sakarya y Esmirna. "La danza aporta muchos beneficios", nos dice Ekin. "Te da muchas pistas sobre el estado físico, emocional y psicológico de una persona. Y también te ayuda a ver qué necesidades en ese momento".

Para Ekin, una de las cosas más increíbles de sus sesiones es que tiene la oportunidad de ver cómo se establecen nuevas relaciones justo delante de ella. "Hay momentos de aceptación, apoyo y vulnerabilidad dentro del grupo de trabajo. Significa mucho para mí estar junto a otras personas en esta sociedad en la que tan fácil resulta que te aíslen. Vivir estas experiencias con ellos único".

Por todo esto es natural que Ekin sea capaz de ver el poder unificador de la danza y el movimiento, incluso en lo que respecta a sus relaciones personales. Ekin nunca deja de bailar con sus amigos y con la gente creativa con la que convive. Estar en el corazón de un mismo grupo de danza los une muchísimo. "Sentimos pura magia en los momentos en los que nos centramos en nuestra existencia como cuerpos en movimiento, que se entienden los unos a los otros, comparten y respetan el espacio, y se sincronizan al unísono a una misma frecuencia que interpretan de forma muy similar", explica.

Además de su trabajo en el mundo clínico, sigue dedicándose a proyectos en solitario, tanto a nivel comercial, como coreógrafa o asesora, como a nivel particular, dando talleres o trabajando en espectáculos. Ekin nos cuenta que hasta la vertiente más comercial de su trabajo tiene para ella cualidades curativas. Y que, sin embargo, entiende el lado del espectáculo como una herramienta personal para procesar y equilibrar todos los aspectos de la vida. "Es mi terapia", nos dice. "Con esto me curo de todo".

Cuando le preguntamos qué espera del futuro, nos muestra una visión generosa, profética y espiritual. "Me gustaría que la gente consiguiera expresar más lo que lleva dentro y que todo el mundo fuera más amable y considerado", revela con seriedad. "El amor lo cambia todo. Si de verdad tenemos una oportunidad para cambiar las cosas, el amor será la clave".

¿Todo listo para mostrar tus pasos baile? Regístrate más abajo para participar en los talleres de Ekin y asistir a otros eventos de la comunidad que se celebren en la ciudad.