Informe de campo: Dolomitas
Archivo: privación parcial de oxígeno y excesivo entusiasmo.
Las Dolomitas surgían entre la niebla, escarpadas, pálidas y totalmente indiferentes a los despropósitos de simples mortales. Un grupo de trail runners, rebosantes de emoción y audacia, con una misión: volver a la cuna de la colección Dolomiti para poner a prueba los límites de las Ultrafly y la Lava Loft y, tal vez, también los de la realidad.
Informe de campo: Dolomitas
Archivo: privación parcial de oxígeno y excesivo entusiasmo.
Las Dolomitas surgían entre la niebla, escarpadas, pálidas y totalmente indiferentes a los despropósitos de simples mortales. Un grupo de trail runners, rebosantes de emoción y audacia, con una misión: volver a la cuna de la colección Dolomiti para poner a prueba los límites de las Ultrafly y la Lava Loft y, tal vez, también los de la realidad.
Cuando el sol iluminó la cima, ya estábamos medio en estado silvestre. El aire era demasiado puro para ser cierto. Corrimos entre pinos y pedregales, arrastrando las zapatillas como si la tierra nos debiera algo. Ya no distinguíamos entre cielo y tierra: estábamos volando.
Cuando el sol iluminó la cima, ya estábamos medio en estado silvestre. El aire era demasiado puro para ser cierto. Corrimos entre pinos y pedregales, arrastrando las zapatillas como si la tierra nos debiera algo. Ya no distinguíamos entre cielo y tierra: estábamos volando.
Corrimos por los bosques y las crestas como bestias sin tiempo que perder. Alguien sugirió que descansáramos. Pero nadie hizo caso. Alguien saltó una grieta y aterrizó con tal ligereza que nos hizo cuestionar las leyes de la física. El resto siguió, con asombro y euforia. Las observaciones que recogimos estaban empapadas por una mezcla de sudor, risas, mal de altura y algunas confesiones temblorosas. La conclusión fue clara: la equipación funcionaba.
Corrimos por los bosques y las crestas como bestias sin tiempo que perder. Alguien sugirió que descansáramos. Pero nadie hizo caso. Alguien saltó una grieta y aterrizó con tal ligereza que nos hizo cuestionar las leyes de la física. El resto siguió, con asombro y euforia. Las observaciones que recogimos estaban empapadas por una mezcla de sudor, risas, mal de altura y algunas confesiones temblorosas. La conclusión fue clara: la equipación funcionaba.
En algún punto entre carrera y delirio, la línea entre humanidad y montaña quedó desdibujada.
El límite no es solo un lugar que visitas, es algo que te llevas a casa de vuelta.
En algún punto entre carrera y delirio, la línea entre humanidad y montaña quedó desdibujada. El límite no es solo un lugar que visitas, es algo que te llevas a casa de vuelta.