No importan las condiciones: Atacama, Chile
ACG significa All Conditions Gear. Y cuando decimos todas las condiciones, lo decimos en serio.
Durante más de 35 años, estas palabras se han tejido y estampado en innumerables telas, equipo y anuncios. Da gusto pensar en todos los lugares a los que han llegado y todos los paisajes que han visto.
No importan las condiciones: Atacama, Chile
ACG significa All Conditions Gear. Y cuando decimos todas las condiciones, lo decimos en serio.
Durante más de 35 años, estas palabras se han tejido y estampado en innumerables telas, equipo y anuncios. Da gusto pensar en todos los lugares a los que han llegado y todos los paisajes que han visto.

A lo largo de la vida útil de una prenda, calzado o equipo ACG, se espera que estas palabras cuenten muchas historias más allá de su significado literal. Pero ¿con qué frecuencia tienen que demostrarlo todo en un solo día?
Norte de Chile, febrero de 2026. Amanecer en el desierto. Hoy era el día de poner todo a prueba. Hoy era el día de enfrentarlo todo al mismo tiempo.
El sol inundó el valle frente a nosotros: la pequeña comunidad de Río Grande, nuestro punto de partida para la expedición. En este caso, la luz no significaba calor; íbamos abrigados hasta el cuello para combatir el frío intenso de la mañana. Nuestros primeros pasos parecían de astronautas en la luna.
A medida que avanzábamos por el desierto de altura, todo empezó a cambiar. A lo lejos, volcanes imponentes nos observaban mientras nos quitábamos capas; ropa guardada en mochilas, la piel expuesta al sol. El suelo árido nos invitaba a explorarlo, y aceptamos el reto: caminamos sobre arena suelta, roca y algunos tramos húmedos en el camino.

Después de unos kilómetros, las montañas de la región de Antofagasta lanzaron sus propios desafíos. De repente, el calor se volvió sofocante y la radiación ultravioleta caía sin tregua desde arriba. A 2,800 metros sobre el nivel del mar, el cuerpo empezaba a resentir la falta de oxígeno.
Este tramo exigente del recorrido nos recompensó con impresionantes formaciones rocosas cerca de la Piedra de la Coca. El pueblo atacameño considera este lugar sagrado, el cual está rodeado de espectaculares petroglifos que muestran escenas de caravanas, animales andinos y símbolos rituales.
Una breve pausa para tomar café y bañarnos en el río Salado nos devolvió la energía. Luego, nos dirigimos a la cordillera de la Sal para el reto final. Como si el viento hubiera notado nuestro ánimo en alza, nos lanzó algo nuevo: una tormenta de arena cruel, con ráfagas de 50 km/h que nos azotaban mientras subíamos y bajábamos las montañas. Fue una locura. El viento nos arrancaba las gorras y los lentes de sol. Y aun así, la estábamos pasando increíble.

Final del día. Habíamos demostrado de qué estamos hechos, y con gusto. Como si estuviera satisfecho, el sol sonrió antes de ocultarse tras los salares. No pudimos evitar reír. Una vida de recuerdos y un mundo de condiciones en solo quince horas. Esa noche dormiríamos bien.