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NIKE BASKETBALL, FRANQUICIA JORDAN Y CONVERSE

ART OF A CHAMPION
Mientras que la belleza se encuentra en el ojo del espectador, el talento está en el legado de los campeones. De la misma manera que los grandes artistas, los grandes jugadores se esfuerzan constantemente en crear la obra maestra que los defina e inscriba su nombre para siempre en los anales de la historia. Como parte de la colección Champions Think 16, Nike, la franquicia Jordan y Converse presentan Art of a Champion, una colección de 16 interpretaciones artísticas que rinde homenaje a 16 actuaciones memorables realizadas por 16 grandes campeones del baloncesto.
Un año después de perder los playoffs por primera vez en una década, el peso de los Lakers recayó sobre los hombros de Kobe. En el cuarto partido de los playoffs de 2006 contra los Suns, Kobe realizó una bandeja en el último minuto y mandó el partido al tiempo de descuento. A partir de ese momento, tanto él como los Lakers vieron cómo cambiaban las tornas a tan solo 6,1 segundos de la bocina final. Desplazándose hacia la derecha y elevándose sobre los dos defensas, Kobe consiguió la victoria para su equipo en el último segundo. Mientras su alto rendimiento sirvió para reflejar que era la mayor estrella de la ciudad de las estrellas, se adueñó del lugar en el que se convirtió en una leyenda con una de las actuaciones más inolvidables de la historia de los Lakers.
Antes de llegar a la NBA, la maestría deportiva de Dr. J tan solo era conocida en las canchas de Harlem. Todo eso cambió con un suave movimiento en el cuarto partido de las finales de 1980. A mitad del último cuarto, corrió con la pelota hacia la línea de fondo y la elevó con una sola mano para después bajarla, burlando a la defensa de los Lakers y anotando desde detrás del tablero. Aunque Dr. J y los Sixers no lograron ganar la serie, este movimiento del All-Star llevó el alma legendaria del baloncesto de Harlem a la NBA.
Para conseguir el primer título para los Pistons desde 1990, Rasheed tomó las riendas de un cuarto partido de las finales de 2004 con mucho contacto en The Palace. Tras recibir un codazo antideportivo a mediados del tercer cuarto, transformó su pasión y su furia en puro dominio. Su brutal rendimiento para lograr un título muy trabajado para la ciudad del motor registró a las AF1 en un nuevo capítulo del legado del baloncesto y dejó patente su soberbia, determinación y estilo de juego sofisticado.
Las finales de 2014 se veían como un claro enfrentamiento entre los veteranos Spurs y unos Heat repletos de estrellas, aunque fue finalmente un joven Kawhi Leonard, con un juego imprevisible y trascendental, el que llevó al equipo de San Antonio a la victoria. Sus 29 puntos en el tercer partido dieron a los Spurs una ventaja que les permitiría dominar la serie. Su rendimiento fue premiado con el premio MVP de las finales y marcó el relevo y el inicio de un futuro brillante como representante de la siguiente generación de la franquicia tejana.

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30 Y 40
La carrera del 11 veces campeón de la NBA Bill Russell estuvo repleta de dominio y esplendor. El ejemplo que mejor lo demuestra es su actuación de 30 puntos y 40 rebotes con la que los Celtics lograron una victoria en la prórroga del séptimo partido de las finales de 1962. La inestimable ayuda de Russell, el mejor jugador de aquella época, para darle a Boston el cuarto título consecutivo y consolidar el reinado del equipo durante los años siguientes inmortalizó las Chuck Taylor como las zapatillas de baloncesto más icónicas y famosas.
Tras ganar dos títulos de la NBA seguidos, los Bulls se encontraban a las puertas de conseguir un célebre triplete. Con una actuación arrolladora en el segundo partido de las finales de 1993, Pippen se convirtió en el 12º jugador de la historia en lograr un triple doble en un partido de las finales. El jugador puso la guinda a una gran noche con un tapón a un posible triple que hubiera empatado el partido y con el que los Bulls se colocaron 2-0 en una serie que acabarían ganando. En la víspera de la retirada de Jordan al finalizar la serie, Pippen mostró con su rendimiento en las finales que podía acaparar los focos y ser el líder de los Bulls.
Los triples de Ray Allen y la palabra "milagro" no están para nada relacionados. Aunque la pelota le llegó a duras penas a la esquina tras un luchado rebote cuando el reloj marcaba pocos segundos para el final del sexto partido de las finales de 2013, Allen, consagrado como tirador preciso, se había preparado toda su vida para ese momento. Su triple para empatar el partido cambió la tendencia de la serie e impulsó a los Heat para lograr su segundo campeonato consecutivo. Ese momento definió el legado eterno del jugador como salvador de la ciudad de Miami.
Los Boston Celtics iban 2-1 por detrás en las finales de 1984 contra los Lakers y el equipo debía despertar. El intento de mate del jugador californiano Kurt Rambis fue interrumpido por Kevin McHale con una falta peligrosa que envió al jugador de los Lakers al suelo y originó una trifulca entre los dos equipos. La mayoría de jugadores de los Lakers consideran que la jugada de McHale fue el motivo de su derrota en ese partido y en la serie, ya que hizo que se centrasen más en devolver la afrenta que en la victoria, todo ello en un contexto de marcada rivalidad entre el Este y el Oeste. Con esta falta tan dura, McHale dejó claras sus intenciones en los contraataques: cuando el campeonato está en liza, no hay canastas fáciles.
Tras perder claramente en las finales de 1971 y 1975, Wes Unseld estaba decidido a cambiar el rumbo de la historia en 1978 frente a los Seattle Supersonics. La reñida serie llegó al séptimo partido en Seattle, en el que dos tiros libres clave anotados por Unseld al final del partido sentenciaron la victoria y le dieron a Washington D.C. su primer campeonato deportivo. A pesar de promediar solo 9 puntos y 11,7 rebotes en la serie, la veterana presencia de Unseld y su actuación inmaterial en la cancha le coronaron como mejor jugador de las finales y consolidaron su legado como uno de los grandes del baloncesto.
Como venganza tras perder ante los Lakers en las finales de 1982, los Sixers dejaron a todos con la boca abierta al añadir al controvertido y dominante Moses Malone a su plantilla. Moses declaró atrevidamente al inicio de los playoffs que los 76'ers ganarían el campeonato de 1983 barriendo a sus rivales en cada serie: "fo', fo', fo'" (cuatro, cuatro, cuatro) en palabras del jugador. Tras vencer a los Knicks en cuatro partidos y a los Bucks en cinco, Malone, con una actuación de 24 puntos y 23 rebotes en el cuarto partido frente a los Lakers, ayudó a los Sixers a lograr su tercer título de la NBA. Mientras Filadelfia celebraba el trofeo, Malone, uno de los primeros seis jugadores en llevar las AF1 en la cancha, actualizó su predicción a "fo', fi', fo'" (cuatro, cinco, cuatro), que quedó marcada para el futuro en la ciudad como la declaración de un gran campeón.
Tan solo seis meses después de ser seleccionada como primera elección del draft de 2011, Maya Moore alcanzó la cúspide con su primer título de la WNBA. La jugadora, en un tercer partido decisivo para las finales de 2011, anotó un triple en los últimos instantes para darle a las Lynx su primer campeonato. Con un rendimiento espléndido, Moore ejemplificó su ascenso meteórico a estrella del baloncesto y mostró su mentalidad ganadora en los momentos clave del partido.
El reloj indicaba 6:05 para el final del quinto partido de las finales de la Conferencia Este cuando LeBron despertó y dominó el partido de una manera nunca antes vista. El jugador anotó 29 de los últimos 30 puntos de su equipo, incluidos 18 puntos en dos prórrogas para llevar sin ayuda a su equipo a la victoria y la primera aparición en unas finales de la NBA. Las Soldier 1 de LeBron estaban diseñadas específicamente para el fragor de la batalla en unos playoffs. El mundo presenció aquel día el rendimiento de un jugador que lograría a lo largo de toda su carrera multitud de remontadas históricas.
En un sexto partido decisivo de las finales de la Conferencia Oeste, KD anotó 34 puntos y capturó 14 rebotes para remontar una diferencia de 18 puntos al descanso y llegar a su primera aparición en unas finales. Tras arrollar a los vigentes campeones, los Mavericks, y vencer a los Lakers liderados por Kobe, la remontada por 4-2 de KD y los Thunder frente a unos veteranos Spurs hizo manifiesta una superioridad histórica sobre los tres únicos equipos que habían representado al Oeste en las finales durante los últimos 13 años. Aunque al final LeBron y los Heat se harían con el título, el rendimiento de KD en los playoff mostró al mundo su dominio como grande del baloncesto y le otorgó una experiencia incalculable para las finales que disputó cinco años más tarde.

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EL PATRÓN ORO
En el baloncesto, hay All-Stars, MVP, integrantes del Salón de la Fama y, por último, campeones, los jugadores que levantan el logro supremo. El trofeo bañado en oro de 24 quilates representa un título decisivo en la carrera de todos los jugadores. El "Patrón oro" se inspira en el Trofeo Larry O'Brien al campeón de las finales para rendir homenaje al grado de excelencia que comparten todos los campeones de la NBA.