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    Entrenamiento

    ¿Quieres una mente calma? Mueve tu cuerpo.

    En los deportes y en el entrenamiento se habla mucho de cómo la mentalidad puede afectar el rendimiento. Ahora, ¿qué pasa si funcionara también al revés? ¿Qué tal si la actividad física cambia la forma en que trabaja tu cerebro, ayudándote a mantenerte enfocado y despejado en la vida diaria? Eso es lo que sugieren las nuevas investigaciones del Laboratorio de Neurociencia Auditiva Brainvolts de la Universidad Northwestern.

    ¿Quieres una mente calma? Mueve tu cuerpo

    “El sonido es una fuerza muy, muy poderosa en nuestras vidas, y sin embargo, es poco reconocido”, comenta la doctora Nina Kraus, fundadora y directora del Laboratorio de Neurociencia Auditiva Brainvolts de la Universidad Northwestern. Kraus ha pasado toda su vida profesional explorando cómo suenan los procesos cerebrales. Ha trabajado con personas que sufrieron privaciones lingüísticas en su niñez y, como resultado, parecen tener problemas de concentración. Ha trabajado con músicos y personas bilingües, cuya capacidad para procesar el sonido se ha incrementado. Actualmente, en el estudio más reciente de su laboratorio, ha dirigido su atención a un nuevo grupo de personas. “Nos interesaba saber si había alguna variación en el procesamiento del sonido en un atleta de élite”, comenta.

    Para obtener la respuesta, el laboratorio de Kraus trabajó con casi 1.000 individuos, de los cuales la mitad eran atletas de la División I, y la otra mitad, estudiantes universitarios. Los científicos midieron la respuesta eléctrica en sus cerebros después de escuchar la sílaba “da”. ¿El gran descubrimiento? Los atletas mostraron consistentemente niveles más bajos de “ruido neural de fondo” que los no atletas.

    “Cuando el ruido de fondo es menor, uno puede entender mejor los sonidos a su alrededor”.

    Doctora Nina Kraus, fundadora y directora del Laboratorio de Neurociencia Auditiva Brainvolts de la Universidad Northwestern

    El “ruido neural de fondo” en definitiva no es un ruido real. Para el atleta, no es el bullicio de una multitud, la alarma de un carro cercano o un oponente que habla tonterías. “Piensa en ello como la estática de un radio en tu cerebro”, señala Kraus. “Es actividad neural constante que se da sin atención consciente. Si hay demasiada, se interpondrá en el camino de la información recibida”. Esto podría, por ejemplo, dificultar el seguimiento de lo que alguien dice y, de hecho, el equipo de Kraus ha observado una fuerte correlación entre un mayor ruido neural y la dificultad académica. “Es una relación señal - ruido”, dice. “Cuando el ruido de fondo es menor, uno puede entender mejor los sonidos a su alrededor”.

    Kraus señala que el hecho de que estos jóvenes atletas experimenten una menor estática mental es una buena noticia. Podría significar un aumento en la concentración y la comprensión que los ayudará en cualquier carrera. A pesar de que Kraus y su equipo aún no saben por qué los atletas experimentan menos ruido neural, cuentan con dos teorías convincentes.

    La primera: El cerebro del atleta podría estar adaptándose a un entrenamiento específico y a las necesidades del partido. “Un atleta tiene que prestar atención a las señales”, comenta Kraus. “Tienen que prestar atención al entrenador, a los otros jugadores, al sonido de su propio equipo. Un atleta necesita tener muy, muy en cuenta todo lo que pasa a su alrededor. Necesita saber qué escuchar y qué ignorar”. Kraus supone que el cerebro de los atletas podría estar “reduciendo” su ruido neural para poder escuchar lo que necesitan en el campo, una especie de adaptación evolutiva a lo largo de la vida.

    ¿Y la otra teoría? “Existen muchísimos estudios que demuestran que la actividad física es buena para el cuerpo y para el cerebro”, explica Kraus. “Lo sabemos de forma general. Es posible que el menor ruido neural en estos atletas se deba, en parte, a que se encuentran en muy buena forma”.

    Esta segunda idea podría tener implicaciones de gran alcance para el atleta amateur. Podría significar que cada carrera matutina, cada sesión de entrenamiento en la sala de la casa o cada partido informal de básquetbol, podría contribuir a tu capacidad de percibir el mundo más claramente.

    En cualquier caso, esta investigación es relevante para cualquier persona, sea un atleta profesional o no, dice Kraus. “Al tratar de aprender cómo la actividad física afecta la mente, frecuentemente obtenemos indicios al estudiar los casos extremos", comenta. “A menudo, estos principios biológicos funcionan de manera continua. Este descubrimiento debería animar a todos a realizar actividades físicas básicas y cotidianas”. Si bien cada paso ayuda, es probable que entre más hagas mayor será la recompensa que obtengas.

    Además, Kraus señala que puede que no necesites un equipo para ponerte en marcha. “Los atletas que evaluamos entrenan mucho por su cuenta”, afirma. “Seguimos descubriendo evidencia que respalda el hecho de que el movimiento físico, de la forma que sea, es una actividad sumamente positiva para el cuerpo y la mente”.

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